“Están rascando el fondo de la olla”. 

Los mapas de los sismos que produce el fracking: entrevista a Javier Grosso, geógrafo y docente de Río Negro.

Por Gustavo Figueroa. 

El pacto YPF – Chevron cumplió 9 años de ejecución. El escenario: la provincia de Neuquén, más específicamente Vaca Muerta. En la misma provincia, cumple en el 2022, sesenta años de presencia y permanencia en el poder el Movimiento Popular Neuquino (MPN), un feudo oligárquico y clientelar, impulsor de las grandes apropiaciones territoriales de la región, el extractivismo y más recientemente en el tiempo, promotor del endeudamiento del país.

¿Con qué objetivos se desarrollan éstas dos actividades: el extractivismo y el endeudamiento? ¿Cuál es la relación de ambas? Por un lado, la primera no podría desarrollarse sin la segunda. Por otro lado, el objetivo es el desarrollo del país y el progreso de la ciudadanía. A mayor producción de energía, mayor consumo; a mayor consumo, mayor gasto de energía.

¿Cuáles son las consecuencias de este “círculo vicioso”? 

Uno: en términos sociales, lo que se conoce como el oeste neuquino ha aumentado su dimensión con características de hacinamiento incomparables: muchas personas, viviendo en espacios reducidos, sobre tierra arcillosa y movediza. Dos: la dependencia y la corrupción se ha mantenido como una constante, mostrando en estos últimos años, casos indignos, pero a la vez impunes que muestran el mecanismo clientelar corrupto que sigue manteniendo el MPN. Los casos de los canteros y la estafa de los planes sociales son sólo dos pruebas recientes de ello. Tres: toda la provincia -y en particular la capital- está dolarizada provocando que la alimentación, la ropa, los servicios básicos y los alquileres sean más caros que en el resto del país. 

¡La “Dubái argentina” produce más exclusión que desarrollo! 

El proyecto de futuro a pruebas de balas del MPN, ya tiene en su haber varios derrames e incendios fatales, con la permanente denuncia sobre la afectación en las cuencas de agua dulce, el aire y la tierra. 

En este sentido, y penosamente, no son muchos los espacios de denuncia y resistencia en la región. El porcentaje y las voluntades son mínimas para concientizar sobre los males y desequilibrios que produce la industria extractiva en la región. En términos comunicacionales y, fundamentalmente en éstos últimos tres años, se ha hecho visible la exposición sistemática de mapas, exponiendo la sismicidad aparentemente incontenible que está produciendo el fracking, en particular, sobre un pequeño pueblo llamado Sauzal Bonito, lindero a la ciudad de Añelo (provincia de Neuquén).

El hombre de los mapas (como se lo conoce en la región) y autor de los mismos se llama Javier Grosso. Vive dentro de la ciudad de Fiske Menuko (mal conocida como General Roca), en el sector de chacras. Durante una visita a su casa, pude ver de cerca su labor, entender su trabajo dedicado dentro de la profesión de geógrafo y visualizar a través de su investigación los puntos de tensión más urgentes que prevalecen sobre la cuenca hídrica local y que están generando un grave desequilibrio (irreparable) en la zona sur del país. 

El relato de Javier Grosso es pormenorizado y cronológico. Cada mapa elaborado representa una denuncia, específica un evento dañino sobre el territorio; un evento dañino no problematizado. 

«En los últimos años empezaron a surgir de la mano del fracking una serie de episodios que ponen en alerta la relación extracción de hidrocarburos – caudales o cauces de los ríos. En un principio fue Allen (territorio en el cual comenzamos a ver tierras frutícolas): se empezaban a levantar los montes frutales y poner locaciones hidrocarburíferas muy cerca del río. Incluso con un accidente muy fuerte, como fue el colapso de uno de esos pozos y el agua llegando a uno de los cauces del río, en la localidad de Allen. Eso después fue remontando río arriba, como yendo a la zona que se transformó en la zona núcleo del fracking: Sauzal Bonito y Añelo. Localidades que el río Neuquén les pasa por el costado. Están ahí situadas en los márgenes. ¡El fracking empezó a utilizarse de otra manera! Hay grandes sistemas de extracción de agua para la fractura hidráulica y pozos cada vez más cerca del río. Pozos muy cercanos a los ríos. Algunos de ellos con incidentes muy importantes. Hay un pozo que está a tan sólo 800 metros del dique Los Barriales (Neuquén). Un pozo que está en Loma de la Lata (Neuquén). En septiembre de 2019, colapsó, se incendió y estuvo tres (casi cuatro) semanas encendido, hasta que equipos norteamericanos vinieron y lo apagaron. Ya habían hecho lo mismo con un pozo de fracking en Plottier. Es decir, empezamos a ver que el fracking no era una forma de extraer hidrocarburos amigables con la naturaleza. Y en eso, en mí caso particular, y en el caso de Guillermo Tamburini Beliveau (otro geógrafo e investigador del CONICET) empezamos a prestarle atención a la sismicidad junto a la gente del Observatorio Petrolero Sur, muy próximos también a los análisis que comenzaban a emitir Sismología Chile (una ONG chilena, que es la primera que identifica movimientos sísmicos inéditos en la zona de Sauzal Bonito). Entonces, ahí el tema del análisis del agua fue virando hacia: ‘miremos qué pasa en la cuenca’. Esa cuenca hidrográfica, que parece tan distante, pero que el agua que pasa por el río Neuquén es de Sauzal Bonito, semanas después va a pasar por acá, por nuestras localidades. Había que pensar en la dimensión cuenca hidrográfica y qué es lo que pasa con el fracking en esa cuenca hidrográfica. El análisis se volvió más amplio, más complejo, para pensar el porqué de esta sismicidad. Nos empezamos a encontrar que, en un lugar que no temblaba -como la localidad de Sauzal Bonito– donde vecinos, incluso personas mayores de edad me confirmaron: ‘vivimos toda la vida acá y nunca tembló’.”

Las palabras, el pensamiento, el trabajo investigativo y visual de Javier Grosso, han llegado para advertirnos, en medio de las bocinas de la ciudad y la incertidumbre social, el punto límite donde nos encontramos frente a la fuente de la vida: el agua. Defender la cuenca hídrica de la región, significa resguardar el ciclo del agua del país, la vida en equilibrio con nuestro territorio.

En uno de los últimos mapas publicados (el 1 de agosto de 2022) Javier Grosso expone el registro de dos sismos registrados por la Red Geocientífica de Chile. En el mismo mapa se puede ver (como un hormiguero) los pozos horizontales fracturados desde 2012 a 2022 y señalizados con un punto verde. Por otro lado, con un triángulo azul se pueden reconocer los pozos sumideros, rodeando la laguna Los Barriales y cubriendo parte de la ciudad de Añelo

«Desde el año 2018 comenzó a temblar y muchos comenzamos a identificar, a georeferenciar, marcar en los mapas donde eran los epicentros de estos sismos. Empezamos a cruzar los datos con los pozos que estaban siendo fracturados, que tenían fracking y nos encontramos con que desde 2018 hasta ahora son ya, en Vaca Muerta, 380 sismos: cada vez que hay un sismo hay un pozo fracturado cerca o que ha dejado de serlo hace algún tiempo. Menciono Vaca Muerta, porque también se empezó a instalar esta idea de Vaca Muerta como territorio. Vaca Muerta está en Neuquén, pero también está debajo de Rio Negro, también está debajo de una parte de La Pampa y también está debajo de Mendoza. Se trata de una formación geológica que no sabe de límites provinciales. Esa formación histológica -que contiene hidrocarburos no convencionales-, hoy se transformó en una palabra muy ligada a la solución de los problemas financieros del país. Todo el arco político viene en los aviones, recorre Vaca Muerta; todo el arco político ve en Vaca Muerta la posibilidad de generar una Argentina exportadora de hidrocarburos, de petróleo y/o de gas. Y se le ha asignado ese rol salvador de la economía o intentando hacerlo así. Vienen, sacan la foto, miran, se asombran por las técnicas y poco y nada dicen de los efectos ambientales que produce Vaca Muerta. Mucho menos dicen que sacando el gas a borbotones y en cantidades gigantescas, mientras las vecinas y vecinos de Sauzal Bonito tienen que ir a buscar una garrafa para tener gas en sus casas. Esta Vaca Muerta llamada a traer dólares, acá en estos territorios lo único que está trayendo son gigantescas desigualdades sociales y territoriales”.

«Empezamos a cruzar los datos con los pozos que estaban siendo fracturados, que tenían fracking y nos encontramos con que desde 2018 hasta ahora son ya, en Vaca Muerta380 sismos«.

Javier Grosso.

“Vaca Muerta está condenada al éxito”, afirmó altivo y soberbio Omar Gutiérrez en una entrevista brindada al diario La Nación en el 2019. Mientras que, más cercano en el tiempo, Alberto Fernández, durante su visita a la provincia, para la inauguración del gasoducto Néstor Kirchner (2022), afirmó: “¡Vaca Muerta está más viva que nunca!”, parafraseando a su par presidencial Cristina Kirchner y al propio Gutiérrez. “No hay posibilidad que la Argentina se desarrolle sin industria; no hay posibilidad que la industria crezca sin energía. Y no hay posibilidad de que esa energía salga de otro lugar que no sea de suelo argentino”, insistió enérgico e intransigente Fernández, apelando a un discurso patriótico y aparentemente emancipador. Mientras que, en paralelo, la periodista Natalia Risso retomó discursos coloniales para el Diario Página / 12 publicando un artículo con el título «Un desierto de dólares a 300 metros bajo tierra (4 de septiembre de 2022)». “Cuando antes hacíamos 200 fracturas por mes, hoy estamos con más de 700 fracturas por mes”, había advertido Omar Gutiérrez en 2019.

En este orden de cosas, no es menor el hecho de que la única empresa que se presentó para entubar los 670 kilómetros que van a unir Tratayen (en Neuquén) hasta Saliqueo de Buenos Aires, es Techint, perteneciente a Paolo Rocca.

El sobreprecio y el otorgamiento de licitaciones sin concurso previo en la obra pública, tanto en la provincia como en Nación, se ejecuta con la misma impunidad que se lo niega: frente a la vista de todos y todas.

Por otro lado, en agosto de 2022 los diarios masivos de la región y el país informaron sobre el registró de dos nuevos récords consecutivos en Vaca Muerta: por un lado, 1379 fracturas (fracking) y por otro un nuevo récord en la producción de gas superando los 91, 5 millones de metros cúbicos por día. 

«El fracking es una técnica que fractura la roca base. Los hidrocarburos no convencionales ya se han agotado. Aquellos hidrocarburos que se llegaba con una perforación hasta una roca trampa que los contenía y con un bombeo ya sacaban o en el caso del gas llegaba con una perforación y la propia diferencia de presión hacía que salieran. Estos hidrocarburos están prácticamente agotados. Los no convencionales hay que ir a buscarlos a la roca base, hay que ir a sacarle el hidrocarburo, que para sacarlos tienes que ir con un pozo vertical (en el caso de que sean los reservorios Tight) y con un pozo vertical y otro horizontal (en el caso de que sean los reservorios Shale). Fracturar es detonar la roca y luego inyectar grandes cantidades de agua, arena y químicos. Lodos mezclados. ¿Qué es lo que van a buscar? Meterse en la roca con la arena, apuntalar para que no se vuelva a cerrar la roca y permitir que migre el hidrocarburo, sea el gas o el petróleo. Esa técnica es una técnica que sólo se puede aplicar si inyectas mucha agua y mucha arena. Los números récord hoy y los números promedios indican que para fracturar un pozo, en esta zona (núcleo de la sismicidad) en Sauzal Bonito o en Añelo podés usar 120 millones de litros de agua en un solo pozo, otros pozos utilizarán 80 millones de litros de agua, otros 90 millones, otros 60 millones de litros de agua. ¡Es una cantidad muy grande! Además de esos 120 millones de agua, en un pozo testigo (como el de Loma Campana) también inyectan 15 toneladas de arena. Luego ese cambio de presión que ocurre en el subsuelo es el que señalamos como el responsable de la sismicidad. 120 millones de litros de agua o de 90 millones de agua que están con un compuesto, son un lodo que lo componen más de 50 químicos. Parte de esa agua retorna: son los fluidos de retorno. Esa agua es un agua intratable. No puede ser reincorporada al ciclo hidrológico. ¡No hay forma! ¡No hay reutilización! Si la quisieran reutilizar en el fracking, sólo podrían usar hasta un diez por ciento. No pueden reutilizarla ni siquiera en el pozo de al lado. Y además para las compañías les es mucho más sencillo volver a utilizar agua pura del río Neuquén. Es más barata y porque a ellos les posibilita asegurarse la condición técnica de la producción. El agua que retorna, que no puede ser reincorporada al ciclo hidrológico, su destino son los pozos sumideros. Es decir, se vuelve a inyectar en otros pozos que son perforados sólo para ser sumideros. Y la característica que tienen es que es un agua que la volvés a inyectar en el subsuelo, algunos pozos sumideros están a 800 metros otros están a 1000 metros. Otros a 700 metros. Están incorporando un agua totalmente contaminada directamente al subsuelo. Si bien los sumideros tienen una normativa que establece que tengan una segmentación bastante importante en sus primeros 300 metros para evitar el contacto con las napas del agua pura, la cantidad que se inyecta es cada vez mayor y los riesgos a futuro son impredecibles”.

«Los números récord hoy y los números promedios indican que para fracturar un pozo, en esta zona (núcleo de la sismicidad) en Sauzal Bonito o en Añelo podés usar 120 millones de litros de agua en un solo pozo».

Javier Grosso.

Mientras filmamos y desarrollamos la investigación que acompaña esta entrevista, en la ciudad de Plaza Huincul, dentro de la provincia de Neuquén, y en una refinería perteneciente a la empresa New American Oil (NAO) se produjo un incendio, ocasionando en el acto, la muerte de tres operarios. En total, por un lado, dentro de Vaca Muerta las muertes de operarios ascienden a 17 personas, mientras que, por otro lado, el discurso de los gremios y los mandatarios políticos oscila entre el silencio más impune y el discurso cómplice sobre las supuestas fallas humanas.

¡Siempre es un caso aislado que no debería impedir seguir rascando el fondo de la olla!

Nunca el sistema falla, nunca el extractivismo -para estos especuladores de la verdad y la vida- puede producir muerte. 

¿Cuántos muertos más, sismos y ríos contaminados deberemos padecer como sociedad para problematizar la realidad apremiante que significa ser una provincia extractivista? 

“Nosotros manejamos el georeferenciamiento. Es decir, hablamos de procesos territoriales, por lo tanto, es clave identificar dónde están, dónde está materializado ese proceso. Cuando hacemos trabajos de campo en Sauzal Bonito lo que necesitamos identificar es si estamos señalando como inductores de la sismicidad a pozos con fracking, necesitamos identificar dónde es que están. Y cuando hemos hecho ese trabajo de campo, a veces en análisis satelitales, vemos que Sauzal Bonito es un pueblito que acompaña la costa del río Neuquén, por unos tres o cuatros kilómetros. Es un pueblo pequeño de unos 350 habitantes, que desde el mismo pueblo podés ver las torres de perforación del otro lado. Y esas torres de perforación son los pozos que luego van a fracturar. Y los mismos vecinos te dicen: ‘a la noche escuchamos el sonido del rum-rum de los motores que se están fracturando’. ¿Qué significa ésto? Se están fracturando muy cerca de Sauzal Bonito. Tan cerca que la parte horizontal viene casi hasta abajo del pueblo; es decir, están fracturando casi debajo de sus pies. Y de ahí que la población perciba tantos sismos. Sismos que son de magnitudes bajas. Son sismos que no se percibirán en ningún otro lugar de la cordillera, por la baja magnitud que tienen: magnitudes de 2,5, 2,4 y 1,9 en la Escala de Richter. Pero ¿qué características tienen? Que la profundidad es poca. Entonces, ese mismo sismo en la cordillera, producido por el choque de las placas tectónicas, lo tenés a 80 kilómetros de profundidad, lo tenés a 130 kilómetros de profundidad. Acá las profundidades son de 3 km a 4 km de profundidad, coincidiendo justamente con la profundidad de la formación Vaca Muerta. Se está desarrollando ahí y los hipocentros (profundidad) están ocurriendo ahí, muy cercano al lugar donde se fractura». 

Vaca Muerta no anda sola. Necesita financiación. En este sentido, Omar Gutiérrez ha sido un gran impulsor de la toma de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante el mandato de Mauricio Macri, reconociendo que la segunda economía del país, después del campo, es Vaca Muerta. Un hecho que se volverá a replicar este año con la decisión de Alberto Fernández de tomar un nuevo préstamo por 1.300 millones de dólares (adaptado al esquema de Fideicomiso de Resiliencia y Sostenibilidad propuesto en la Agenda 2030 firmada en la ONU en 2015), coincidiendo con la construcción del gasoducto Néstor Kirchner y los índices récord de fracturas y extracción de gas en la región. 

¡Están cebados! Están ciegos, con un gasoducto que va a atravesar uno de los sectores naturales más importantes del país (Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires), destruyendo todo a su paso, produciendo migración, sequía, la desviación de los cursos de agua, el desequilibrio de la vida. 

El mismo sistema de apropiación y muerte que viene ejecutando el MPN hace sesenta años, ahora lo pretende adoptar toda la nación.

En Neuquén, Vaca Muerta sella la grieta con sangre y produce fracturas internas imposibles de reparar y equilibrar. Desde una perspectiva intercultural, estamos ante Delitos de Lesa Humanidad contra la naturaleza, la ruptura del kvme mogen, el buen vivir. 

“Hay una mirada desde la geografía, del análisis territorial. Para nosotros el territorio es el espacio configurado a partir del poder. Estos son espacios en disputa. Vaca Muerta es un territorio en disputa. Vaca Muerta hoy, en muchas áreas, no entras si no sos trabajador. No podes circular por los campos, ni por los caminos internos, sino sos un trabajador autorizado. Vas a encontrar barreras robotizadas que leen automáticamente tu patente. Y si no estás autorizado no podes circular. Son claramente territorios controlados por el capital multinacional y por el capital integrado nacional. Es decir, en Vaca Muerta tenés a la inglesa Shell, a la francesa Total, a Wintershall (Alemania), a Chevron (Estados Unidos), pero también tenés a fuertes capitales nacionales. Paolo Rocca (CEO Grupo Techint, Tenaris, Ternium), dueño de los caños, de los gasoductos. Es el que saca el gas de Fortín de Piedra, es el que produce la sismicidad inducida en Sauzal Bonito. ¡El dueño de los caños! El dueño de los caños que va a hacer el gasoducto para sacar ese gas. Uno de los empresarios más importantes. También lo tenés a Bulgueroni, que es el dueño de Pan American Energy. También lo tenés a Kilwer S.A., el grupo Vila Manzano. Y tenés a Galuccio (Miguel), que es aquél que llegó desde Francia para reestatizar YPF y que luego se quedó una de las áreas con mayor disponibilidad de petróleo: Bajada del Palo Este, con su empresa Vista Energy. Es decir, tenés a grandes capitales que están territorializando ahí y que controlan esos territorios. La única respuesta posible a toda esa relación de poder es el control social, el reclamo, que crezca la idea de que necesitamos que ambientalmente se controlen esos territorios desde las bases, desde las asambleas, y presionar al Estado para que a través posibilite esos mecanismos de control, para cada vez sean más eficaces y reales estos controles. Deberían existir verdaderamente controles de monitoreo de la calidad del agua, pero ya sistematizados, frecuentes, abiertos al público, a la información pública en forma constante. Y no manejarse con acuerdos de confidencialidad, como el que hay entre la Subsecretaría de Hidrocarburos y el IMPRESS (Instituto de Prevención Sísmica): acuerdos de confidencialidad que nos impide saber qué es lo que ocurre realmente entre organismos que deberían informar públicamente. El camino debe ser ese porque Vaca Muerta es hoy un gran reservorio de hidrocarburos, que con esta técnica del fracking se está generando, en poco tiempo, un modelo extractivista de manual. Necesito sacar pronto, ya, para hoy y no pensar en los pasivos ambientales. Vaca Muerta hoy se encuentra en el 7 % de su capacidad, ya generando gigantescos basureros petroleros, emisión gigantesca de gases de efecto invernadero, y en crecimiento, sismicidad inducida y toda esta cantidad de agua contaminada que va al subsuelo es lo que queda acá».

En un spot publicitario, María Eugenia Vidal -posible candidata presidencial- protagoniza un vídeo dentro de Vaca Muerta, vestida con un casco y mameluco con el sello de la empresa Vista Energy. En este video, Vidal afirma: «acá hay 2, 5 billones de dólares, que son 4 veces el PBI (Producto Interno Bruto) de la Argentina». El mismo sello de la empresa Vista se puede encontrar en uno de los dos edificios lujosos alojados a la orilla del río Limay. Vista Energy pertenece a Miguel Galuccio. Entre sus múltiples aportes a la ciudadanía se puede ver la siembra de 139 árboles en Catriel. En contraste con las 850 locaciones bajo desarrollo en Vaca Muerta.

“La opción de la construcción anti – sísmica es real y está muy bien que ocurra, porque es eso o el riesgo de la caída de un techo o de la rotura de una pared en lo inmediato sobre la población. ¡Son curitas! No se está analizando la cuestión de fondo. La cuestión de fondo es qué produce los sismos y si se debe seguir fracturando en cercanías a Sauzal Bonito. Esa es la cuestión de fondo. Cuando el gobernador anunció la entrega de 50 casas -que todavía no están construidas- y le pone este adjetivo de antisísmicas, lo que hace es reconocer que existe una sismicidad que antes no estaba y que es necesario construir una casa preparada para eso, pero lo llamativo es que el gobernador lo hace sin que medie un informe ni a nivel regional ni a nivel provincial que justifique la necesidad de la construcción de casas antisísmicas, porque hasta ahora han negado sistemáticamente la ocurrencia de sismos en ese lugar. Y si no lo han negado han dicho que siempre ha habido sismos, cuando no existen ni registros históricos en la población, ni registros en el instrumental de esa sismicidad. El gobernador anunció la construcción de viviendas antisísmicas, va a un pequeño pueblo de la provincia de Neuquén a anunciarlas, sin avisar que iba a ir; es decir, lo tiene que hacer, como mucha de las cosas que tienen que hacer los gobernantes que no se apoyan en las bases y en el pueblo. Lo tienen que hacer a escondidas o anunciándole su llegada a algunas personas afines políticamente. Mientras el gobernador estaba allá, un grupo de vecinos de Sauzal Bonito había venido a la Legislatura de Neuquén para exponer el tema de la sismicidad. Y en pleno viaje se enteran de que estaba el gobernador prometiendo viviendas antisísmicas, lo cual les produjo un profundo malestar a los vecinos y vecinas. 

Tanto el oeste neuquino, como los barrios periféricos de las ciudades de Cipolletti, Allen y Fiske Menuko (Río Negro) deben depender de leña de álamo y gas envasado (un bins de madera lleno sale $3500 y dura diez días aproximadamente, mientras que una garrafa sale $1150). En este contexto, no se pueden omitir los tendidos eléctricos inestables e inflamables que año a año se llevan a familias enteras que padecen el incendió de sus casillas de madera. El último caso conocido fue en 2020 en el Barrio Obrero de Cipolletti donde murió: Miguel Hernández (papá de tres menores), Aldana (11 años), Mía (8 años) y Mateo (6 años). Éste último falleció luego de pasar seis meses internado en el Hospital Garrahan (Buenos Aires)

“La alternativa es una transición energética real. Hoy toda la energía que genera el fracking o el gas que genera el fracking o el petróleo que genera fracking sigue abasteciendo a un sistema totalmente desigual, ni siquiera podemos tener la capacidad de abastecer los hogares patagónicos, como gigantescas barriadas de mi localidad, de Neuquén, de Cipolletti -que siguen acarreando garrafas de gas-; es decir, el planteo energético debe ser: ¿energía para quiénes? ¿La energía para el pueblo o la energía para el derroche, para la especulación financiera o energética? Una transición necesaria es dejar de ir a rascar el fondo de la olla. Ir a buscar éstos no convencionales es ir a rascar el fondo de la olla, ir a sacarle lo último que le va a quedando al sistema mundo en materias de hidrocarburos, es necesario lograr una transición energética que nos haga pensar cómo podemos mejorar otros sistemas de transportes, transportes públicos, generación de energías limpias,  energías renovables, pero no una energía en donde sean las mismas petroleras las que generan los parques eólicos, sino una energía en donde se piense la energía como una política de Estado y una energía que esté al servicio del pueblo. Hoy tiene que haber una transición a descarbonizar la economía mundial, y descarbonizar nuestras vidas en el sentido de que el proceso de emisión de gases de efecto invernadero está convirtiendo totalmente irreversible el proceso de calentamiento global. Y eso se puede transformar en una crisis climática crónica y con alcances totalmente impredecibles».

En la ciudad y la provincia de Neuquén nadie está a salvo del extractivismo y el MPN. En las zonas rurales las personas pierden la tierra, su autonomía, la conexión con la naturaleza. En la ciudad, las personas no tienen acceso ni siquiera a una habitación, volviéndose totalmente dependientes del trato coercitivo – miserable de los municipios y la insistente promesa cínica de progreso de las empresas foráneas. 

En el fondo de la olla, lo que rascan, con lo que juegan (a ser millonarios) es con nuestra propia existencia y el vínculo que portamos hace miles de años con este territorio, ofrecido a la venta y la explotación más desconsiderada, ultrajante y deshumanizada. 

Texto y fotografías: Gustavo Figueroa.

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